¿Cómo he llegado hasta aquí? ¿Por qué me duele la rodilla? Es una buena pregunta. Si conoces el origen de tu lesión, tienes todo a tu favor para recuperarte y también para prevenir que vuelva a suceder. Para ello es importante conocer la causa. En este artículo analizaremos la causa y los diferentes factores de riesgo que pueden llevar a desarrollar una condromalacia rotuliana.
ANTES DE NADA ¿QUÉ ES LA CONDROMALACIA ROTULIANA?
Antes de entrar en detalle sobre las causas de la condromalacia rotuliana, es importante entender qué es. Siempre has escuchado que la condromalacia rotuliana se refiere al deterioro o desgaste del cartílago en la parte posterior de la rótula, lo que puede generar dolor y molestias, pero ¿realmente es así?
Aquí te hablo en detalle sobre lo que es la condromalacia rotuliana: Lo que nunca te han contado sobre la condromalacia rotuliana.
Ahora que ya tienes una idea clara de qué es esta condición, pasemos a lo que concierne: las causas.
LA CAUSA
¿Cuál es la causa de la condromalacia rotuliana? Lo que voy a decir ahora es mi opinión basada en los estudios disponibles: la causa es la pérdida de homeostasis promovida por una mala gestión de cargas o un traumatismo, todo lo demás son factores de riesgo.
¿En qué me baso para afirmar que la causa es la pérdida de la homeostasis debido a una mala gestión de las cargas? Los tejidos tienen un rango de capacidad para soportar carga o diferentes tensiones que varía en función de diferentes variables, una de ellas: lo poco o muy entrenado que estés. Cuando sobrepasas ese rango es cuando aparece el dolor o la lesión. Los factores de riesgo pueden hacer que llenes más rápido la capacidad de carga y por tanto, que llegues antes al límite de capacidad de los tejidos. Digamos que los factores de riesgo favorecen a que se produzca una mala gestión de cargas y esta a perder la homeostasis de los tejidos pudiendo provocar dolor y/o daño en el tejido.
Los factores de riesgo más descritos según la bibliografía son: las variantes anatómicas que dificultan una buena congruencia articular o que promueven una mala alineación, debilidades musculares, el sedentarismo, el sobrepeso y la obesidad, lesiones anteriores y la mala gestión de cargas per se.
FACTORES DE RIESGO
SOBREPESO
Es lógico, ¿no? Contra más peso tengan que soportar mis rodillas, más presión ejerce en la articulación.
Imagina llevar un chaleco de 20 kg todo el día y todos los días, tu cuerpo acabaría exhausto. Pues date cuenta, al final, podemos traducir el sobrepeso en una mala gestión de cargas porque estás todo el día soportando más peso de lo normal o mejor dicho, estás soportando más peso de lo que tu rodilla está capacitada o entrenada para aguantar durante X tiempo.
GENÉTICA: ¿ES LA ALINEACIÓN DE LA RODILLA LA CAUSA?
Muchas veces los médicos justifican la condromalacia rotuliana por tener la rótula alta y/o desplazada, valgo de rodilla, el ángulo Q aumentado, pronación del pie, una rótula tipo Wiberg el que sea, etc.
Estas condiciones son factores de riesgo, no el problema. Son factores de riesgo que debes tener en cuenta y controlar. El hecho de tener una mala alineación puede generar más presión en la rótula y acabar derivando en una mala gestión de cargas si no gestionas bien tu nivel de actividad.
La realidad es que la mayoría de las personas tenemos algún tipo de asimetría o imperfección anatómica. El verdadero problema radica en cómo gestionas las cargas en tu día a día. Incluso si tienes una alineación imperfecta, con el entrenamiento adecuado puedes evitar el dolor o al menos reducirlo significativamente.
Cuando la alineación realmente es un problema, requiere de cirugía, y no hablo de cortar el retináculo lateral, hablo de cortar hueso. Estos casos representan un bajo porcentaje de la población, por lo que puedes estar tranquilo/a porque lo más seguro es que no sea tu caso.
DEBILIDADES MUSCULARES
Otra causa muy común está relacionada con ciertas debilidades musculares. Los músculos, especialmente el vasto medial y los glúteos, juegan un papel crucial en mantener la estabilidad de la rodilla. Son músculos que si no se entrenan, tienden a atrofiarse y más si pasamos muchas horas sentados. Estos músculos favorecen una buena biomecánica, por eso es importante tenerlos fuertes. La verdad es que hay que entrenar todo el cuerpo, todo el tren inferior y no olvidarse tampoco del tren superior.
Las personas que pasan mucho tiempo sentadas, o que llevan una vida sedentaria, son más propensas a desarrollar debilidades musculares. Esto no solo afecta a la estabilidad de la rodilla, sino que también afecta a la calidad de tu cartílago y esto se traduce en poca tolerancia a la carga.
Imagino que alguna vez habrás escuchado sobre el maltracking rotuliano y el valgo dinámico. Son fenómenos que ocurren cuando existen debilidades musculares. Concretamente del vasto medial y del glúteo medio.
Puedes pensar que este problema no te afecta porque no eres una persona sedentaria, pero la verdad es que si estás sufriendo dolor de rodilla prolongado en el tiempo, probablemente estés sufriendo también una inhibición artrogénica del vasto medial. Esto es un mecanismo en el que el dolor de rodilla impide que este músculo se active correctamente. Esto afecta negativamente a la estabilidad y buen movimiento de la rótula.
LESIONES ANTERIORES
Un golpe directo en la rodilla, una fractura, o una lesión de ligamentos, como el ligamento cruzado anterior, también pueden desencadenar o empeorar la condromalacia rotuliana. En estos casos, la solución pasa por una adecuada rehabilitación, con ejercicios que fortalezcan los tejidos sin causar más dolor ni más daño. De nuevo, la gestión de las cargas es clave para una buena recuperación.
LA CLAVE: GESTIONAR BIEN LA CARGA
A lo largo de este artículo se han mencionado varios factores de riesgo que pueden facilitar la aparición de la condromalacia rotuliana. Sin embargo, todas estos factores de riesgo tienen un denominador común: la mala gestión de las cargas.
No se trata solo de cuánto peso levantas o cuántos kilómetros corres, sino de cómo planificas y distribuyes esos esfuerzos a lo largo del tiempo. Si tus rodillas no tienen tiempo para adaptarse y recuperarse, el dolor probablemente acabará haciéndote una visita. La solución pasa por una buena planificación, con un enfoque progresivo en el aumento de la actividad física y el fortalecimiento de los tejidos que componen la rodilla.