¿QUÉ ES LA CONDROMALACIA ROTULIANA?

Lo que no te han contado sobre la Condromalacia Rotuliana

Para evitar la incertidumbre y así poder estar más tranquilos, frecuentemente es mejor tener un diagnóstico, es decir, saber con exactitud qué lesión o qué patología tenemos. No obstante, no siempre es así. A veces, ciertos diagnósticos y más si van acompañados con una explicación desacertada, pueden empeorar la clínica del paciente, pues las creencias y los pensamientos que tengamos en relación a lo que nos sucede pueden influir en la recuperación y en la percepción del dolor. No estoy diciendo que el dolor sea psicológico, debes de entender que el dolor es una experiencia subjetiva de cada persona. Dos personas con el mismo daño pueden percibir grados de dolor totalmente distintos. Recuerda que dolor y daño son conceptos diferentes. Además del daño tisular (por tisular nos referimos a los diferentes tejidos del cuerpo, por ejemplo, el músculo, el cartílago, el hueso, el tendón, los ligamentos, etc.), hay más variables que influyen en la percepción del dolor.

Si un profesional de la salud te dice que tienes desgaste del cartílago de la rótula y que este es irreversible y por tanto, es mejor reducir tu actividad física o evitar ciertos ejercicios o actividades cotidianas como subir y bajar escaleras, lo más probable es que entres en pánico y le cojas fobia al movimiento, todo con la idea de no desgastar más el cartílago. Creencia totalmente errónea y que iremos desmontando a lo largo del libro. Precisamente evitar el movimiento es lo que hará que no mejores e incluso que empeores.

DESCIFRANDO QUÉ SIGNIFICA TENER CONDROMALACIA ROTULIANA

Ya tenemos nuestra etiqueta: condromalacia rotuliana, ¿y ahora qué? ¿Qué significa esto? ¿Realmente tengo el cartílago tan mal? ¿No voy a poder volver a hacer deporte o ejercicio intenso y con impactos? ¿De verdad debo evitar subir y bajar escaleras o ponerme de cuclillas?

Vamos por partes. Empecemos por describir qué es la condromalacia rotuliana. Si buscas por Internet, siempre encontrarás la misma definición que es algo así como: la degeneración, el daño, el desgaste o el reblandecimiento del cartílago articular de la rótula debido a un aumento de la presión sobre esta, o debido a microtraumatismos repetitivos a causa de una mala alineación. El tema de las causas puedes verlo aquí. Si nos fijamos en su nomenclatura, el significado literal sería: enfermedad del cartílago de la rótula: -condro (cartílago) -malacia (enfermedad) rotuliana (de la rótula). Si usáramos la palabra patelar en vez de rotuliana, significa lo mismo, patelar significa de la patela y la patela es la rótula. Y lo mismo para condropatía rotuliana, -patía significa patología: patología del cartílago de la rótula. Qué significado más catastrofista ¿no? Voy a demostrarte que no es para tanto.

OTRA PERSPECTIVA DEL DIAGNÓSTICO

Es cierto que las definiciones que nos suelen dar algunos profesionales de la salud o que encontramos por Internet sobre la condromalacia rotuliana no son del todo desacertadas, pero sí todo el contexto que lo rodea y su trascendencia. Para muchos de los casos que trato en mi día a día, suelo definir la condromalacia rotuliana como una “tendinitis del cartílago”. Las tendinopatías suelen aparecer por una mala gestión de cargas o más comúnmente por un sobreuso del tendón. En el caso del cartílago muchas veces sucede algo parecido.

Siempre nos han dicho que el cartílago no se repara o no se regenera y no es cierto, sí lo hace, pero de manera más lenta que otros tejidos y para hacerlo, necesita someterse a carga, a compresiones y descompresiones. Teniendo esta información presente, nuestras creencias y nuestra manera de afrontar el problema seguramente ya no sean las mismas. También hay que tener en cuenta que muchas condromalacias, especialmente las diagnosticadas como grado I y grado II, podrían explicarse como una inflamación en el cartílago y que en unos meses desaparecerá si se cuida bien. “La tendinitis del cartílago” de la que te hablaba antes.

Según Post y Dye (2017), el dolor femoropatelar (el dolor comprendido entre el fémur y la rótula) es debido a una pérdida de la homeostasis de los tejidos, es decir, a la pérdida de las condiciones fisiológicas estables de los tejidos. Postulan que el dolor surge cuando la carga aplicada a los tejidos musculoesqueléticos excede su capacidad para mantener la homeostasis. Dicho de otra manera, la pérdida de las condiciones fisiológicas estables de los tejidos, ya sea por sobrecarga o lesión, produce dolor. Concluyen que comprender el dolor femoropatelar desde una perspectiva de homeostasis tisular ofrece una explicación más coherente para su etiología (estudio de la causa) y tratamiento. Mencionan que mantener las cargas dentro del rango de carga que un tejido puede soportar sin perder su homeostasis y restaurarla son fundamentales para el manejo efectivo del dolor femoropatelar. Incluso mencionan que la condromalacia y la mala alineación son hallazgos que casi siempre no necesitan corregirse para aliviar el dolor. La verdad es que no puedo estar más de acuerdo, de hecho es lo que siempre intento trasladar a mis pacientes.

Dar este tipo de explicaciones que acabamos de ver en el momento de aclarar el diagnóstico, proporcionaría mucho mejor pronóstico y tranquilidad al paciente que por el contrario decir: tienes desgaste del cartílago y este no se repara, por tanto, tienes que evitar el ejercicio de impacto.

ME HAN HECHO UNA RESONANCIA Y ME HAN DICHO QUE ME DUELE PORQUE TENGO DESGASTE

Esta frase que acabo de utilizar para dar nombre a esta sección, la escucho casi a diario. ¿Realmente esto es así? Podría ser, pero también tengo que decirte que mucha gente con desgaste u otras alteraciones estructurales no muestran ningún síntoma de dolor.

Existen muchos estudios que demuestran como la clínica no se correlaciona con los hallazgos radiológicos. Por ejemplo, Culvenor et al. (2019) en una revisión sistemática con metaanálisis (es el tipo de estudio con mayor nivel de evidencia científica, es un tipo de estudio que recoge muchos estudios, evalúa su calidad y resume sus resultados) donde demuestran que gente asintomática también pueden tener defectos en el cartílago. Observaron que la prevalencia era del 24%, es decir, por cada 100 personas asintomáticas, 24 tenían signos de degeneración en la rodilla. En los estudios con media de edad inferior a 40 años la prevalencia era del 11% y en los de 40 años o más aumentaba al 43%. Estos datos pueden parecer poco espectaculares o poco sorprendentes, pero quiero recalcar algo de la revisión y es que cuando analizaron aquellos estudios con sujetos de 40 años o más y más de 50 rodillas (cuantas más rodillas a estudiar, más fiable es el estudio), la prevalencia aumentaba al 55%. Si trasladamos esto a la población real, significa que más de la mitad de la población de 40 años o más tiene signos de degeneración en la rodilla con ausencia de dolor. Increíble, ¿no? Si tienes 40 años o más significa que existe la probabilidad de que tu “desgaste” de rodilla ya estuviera antes que tu dolor. Además, el estudio concluye que cada 10 años existen cambios normales relacionados con el envejecimiento. Estos cambios normales incluyen lesiones del cartílago. Aproximadamente el 75% de los adultos asintomáticos de 70 años presentan lesiones en el cartílago. Esta alta prevalencia de anormalidades intraarticulares también se observa en la columna (degeneración de discos o facetas) y caderas (defectos de cartílago o del labrum) en personas asintomáticas.

Hay un estudio que me llamó mucho la atención que no aparece en la revisión sistemática que acabamos de ver, más que nada porque se publicó posteriormente. Horga et al. (2020), juntaron 115 participantes asintomáticos (51 hombres, 64 mujeres; edad media: 44 años, rango 25–73 años). Veinticinco voluntarios tenían menos de 40 años y noventa tenían 40 años o más. El Índice de Masa Corporal (IMC) medio fue de 25 (19.6–38.1) kg/m2 y la actividad física de baja intensidad fue de 2 (0–4) horas/semana. Los participantes debían ser sin antecedentes presentes o previos de lesiones en la rodilla, sin cirugía previa en la rodilla y articulaciones de la rodilla asintomáticas. Les sometieron a resonancia magnética para ambas rodillas, es decir, 230 rodillas y adivina… Casi todas (227 rodillas) mostraron anomalías. Entre estas anomalías, el 62% eran anomalías del cartílago, siendo el 41% de grado III y/o IV. Como en el estudio anterior, observaron que la prevalencia aumenta con la edad.

¿Qué conclusión podemos sacar de estos dos estudios que he mencionado? Pues que este tipo de hallazgos son más normales de lo que pensamos y que el foco no debería de estar tan presente en una imagen y sí más en los síntomas y la funcionalidad. No le des tanta importancia a lo que diga el informe de una resonancia y menos todavía a las “palabras dañinas” que los profesionales a veces empleamos para explicar las cosas. Puedes mejorar del dolor y tener una vida totalmente normal aunque en una resonancia ponga que tienes condromalacia rotuliana de grado IV. Sé consciente de tus sensaciones, experimenta, prueba y equivócate e irás descubriendo lo que te va bien y lo que no para trazar tu camino hacia el control del dolor.

REFERENCIAS

Culvenor, A. G., Øiestad, B. E., Hart, H. F., Stefanik, J. J., Guermazi, A., & Crossley, K. M. (2019). Prevalence of knee osteoarthritis features on magnetic resonance imaging in asymptomatic uninjured adults: A systematic review and meta-analysis. British Journal of Sports Medicine, 53(20), 1268–1278.

Horga, L. M., Hirschmann, A. C., Henckel, J., Fotiadou, A., Di Laura, A., Torlasco, C., D’Silva, A., Sharma, S., Moon, J. C., & Hart, A. J. (2020). Prevalence of abnormal findings in 230 knees of asymptomatic adults using 3.0 T MRI. Skeletal Radiology, 49(7), 1099–1107. 

Post, W. R., & Dye, S. F. (2017). Patellofemoral pain: An enigma explained by homeostasis and common sense. American Journal of Orthopedics, 46(2), 92–100.